Archive for abril, 2007

Algunos días las estrellas se alinean.

 

Tengo un fuerte, fuertísimo dolor de cabeza, sé que es por un vino tinto malísimo, del que sólo tome una copa; era tan corriente que me supo a Delawer, no tenía cuerpo; ahora que lo recuerdo me duele más. El pretexto de comprar esa botella, que cero fue idea mía, fue por ir a comer a casa de mi amiga fashion, que ya sé que es nada fashion en ese tema, yo tampoco, pero desconfié nada más por el precio; era buena compañía para el sushi de Superama, pues ese era el plan.

Mi grupo de amigas de la escuela, se reúne casi todos los viernes saliendo de trabajar, con hijas y todo, Covi es la más chica, así que todas las demás la cuidan, hacen su girlie club, y se la pasan bien; mientras sus mamás nos acabamos a le gente, comemos mac donalds, pizza, o sushi, algunas veces nos ponemos guapas y cocinamos; pretextos nos sobran, el de ayer era celebrar que pase mi examen, ¡si, lo pase!, todavía no sé con cuantos puntos, es más como que no lo creo, pero ya tengo un motivo más para dormir tranquila.

Ayer como siempre, las quejas, los últimos chismes, las tareas, los planes para celebrar el 10 de mayo; trivialidades, que de repente ya no son tanto, podemos ser muy profundas, nos conocemos bien y existe  confianza, hemos llorado juntas muchas veces, aconsejado y recibido consejos.

Eso de los consejos a mí nunca me ha molestado, siempre lo he visto como que alguien se preocupa por ti, cuando viene de buenas amigas siempre lo escucho, tomo lo que considero bueno y lo demás ahí queda, yo imagino que todos somos así. La critica constructiva ayuda, sobretodo cuando no nos damos cuenta de que algo anda mal, o que ya nos acostumbramos, como fue ayer mi caso.

Todo empezó con el tema de los hijos, que nos puede llevar horas y horas, después de escucharnos y aconsejarnos, yo dije: que bueno que solo tengo una, error, en ese momento mi vida fue el centro de atención y la oportunidad de dar consejos y buscar soluciones, tienes que salir más, tienes que conocer gente, tienes que dejar de ir a todas partes con Covi, con tu mamá, con tu familia. Yo las veía, acompañada de mi copa de vino chafa. Es que con todas las cualidades que tienes, con lo guapa que eres, tienes que encontrar a alguien, te lo mereces; Covi tiene que tener hermanos, dijo mi jefa.

 Escuche y prometí que trataría, y empecé a reírme de mí; claro es fácil decirlo, cuando ni yo sé por donde comenzar a hacerlo, me imagine en un antro, que de por sí nunca fui antrera, como que ahora a los 31 me vería medio ridícula, además con quien voy, todas son casadas, y sus maridos súper machos mandones, no me van a acompañar, no tengo amigas solteras; entre mi risa y la de ellas, imaginando todo lo que me podría pasar; muy dentro de mí encontré verdad en todos sus argumentos.

Ya antes había escrito sobre el miedo que me da quedarme sola, ahora debo agregar amargarme, sé que mi príncipe azul no va a tocar a la puerta, y sé también que es más cómodo estar así, sin tomar riesgos, enrolada en mi linda rutina, la cual acomodo como yo quiero y necesito. Ciertamente no sé por donde comenzar, creo que diciéndole a Covi que rece cuando me pide que me case y tenga un hermano, no es la solución real, la solución es salir más, está es mi tarea.

Sé que las cosas no pasan solas, que la suerte uno la fabrica, que la tranquilidad es buena, pero la emoción es más, que la esperanza y los buenos deseos de las personas que me quieren ayudan, pero la que se puede ayudar más soy yo misma. Está ha sido la resaca más fea, de una triste copa de vino tinto, chafa, súper chafa.

CDT. Feliz día del niño, que todos los que tienen niños cerca los abrasen, los besen, los escuchen y los amen, los que no, que los busquen, siempre habrá uno que lo necesita; no sólo el lunes, todos los días. Ellos hacen maravilloso todos los días, ellos alinean las estrellas.

 Yo el lunes estaré muy cerca de un lodo sucio y viscoso, empujando a mis alumnos, a los que fueron y a los que serán en él, existe algo mejor para un niño que mojarse, llenarse de lodo asta la frente y luego poder abrazar a su Miss, creo que no J 

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El miedo colectivo

 

Lo que me pasó hoy, amerita una narración en tres actos.

Primer acto. Jueves, segundo día de la aplicación de la prueba ENLACE, el examen a nivel nacional para evaluar los logros educativos, se aplicó en todo el país a los alumnos de tercero a sexto de primaria y a tercero de secundaria.La aplicación del examen es toda una ceremonia, para evitar que se hagan trampas, “los docentes no pueden por ningún motivo aplicar la prueba en su salón”; textualmente dice el instructivo anexo. Así que en el sorteo me toco un grupo de cuarto, además se solicita la presencia de padres de familia para que chequen que nadie les diga nada a los niños y que todo es legal. Empezamos ayer miércoles, la verdad no fue tan estresante como el año pasado ya sabíamos a que íbamos, y también los niños, que ahora contestaron con más cuidado. El examen es tramposo, capcioso y lo que evalúa realmente son habilidades, ya ahora lo sabemos, entonces los hemos entrenado y ejercitado en ello. A las once treinta los niños ya habían terminado y estaban listos para irse, nosotras para terminar el papeleo, que todavía no entiendo el caso de llenar tres copias, en lugar de una y sacarle copia, en fin terminamos, y había que ayudar a llenar 536 bolsas de dulces para la fiesta del día del niño, que es el lunes. Yo en estos momentos estaba un poco enojada porque en el rally de juegos me toco la alberca de lodo, y no me gusta el lodo, sé quien tuvo la brillante idea de ponerme ahí, y eso me enojo aún más. Segundo acto. Llenando bolsitas, los Carlos V me veían, y yo pensaba: ojalá que sobren y pueda pedir uno, sino lo voy a tener que comprar, no saben como olía, escuincles, paletas, chocolates; la línea de producción súper organizada, una ponía una cosa, la que seguía, cerrar, contar; y entonces suena la campana de simulacro, o de temblores o incendios. Pero no sonó como siempre, sino con una fuerza poco común. Yo ya no estaba muy de buenas, y como mis niños ya no estaban dije: yo no salgo que perdida de tiempo; pero asta mi enojo olvide,  entra mi jefa y dice muy fuerte, callando las quejas de todas, porque claro no yo no fui la única en decir eso, y anuncia, muy seria: todo mundo afuera y traigan su bolsa, no es simulacro es enserio.Pues si todo mundo afuera; lo que quedaba de primaria y secundaria en la cancha, la cara de todo mundo era de ¿What?, y yo pensaba, no siento nada, no esta temblando.No, no temblaba, recibieron una llamada diciendo que evacuaran la escuela, que iba a temblar, que algo horrible iba a pasar, que todas las escuelas de Toluca y Metepec (en donde estamos) estaban evacuadas, y también oficinas de gobierno; el sol a plomo, eran las doce. No pasó nada y regresamos, cinco minutos después la campana de nuevo, que todos afuera, la orden era esperar.En ese momento, corrí al kinder a ver a Covi, ahí estaban todos sentaditos en medio de su patio, después corrí a ver a mi mamá, ahí estaba sentando a sus alumnos en la cancha, en ese momento tome mi celular, y le hablé a mi papá. Papá ¿dónde estás?, en la casa me dijo; papá es que va a temblar, ¿no han dicho nada en la tele?, checa en Internet, ¿dónde está mi hermano?. Yo ya estaba histérica, le tengo pavor a los temblores.En eso suena la campana de la Iglesia de junto, pero no llamando a Misa, y los rumores empiezan a correr. Alguien llora, alguien reza, y yo como sin creerlo, me tranquilicé al saber que mi familia estaba bien, que bueno que mi hermana y mi cuñado están de viaje, que no están en el DF; pensé en soluciones por si Toluca desaparecía del mapa, volví a llamar a mi casa, mi mamá también; era como de locura, algunos niños se empezaron a sentir mal, no por que esperáramos un temblor, sino por el Sol.Después de media hora, de locura, regresamos a trabajar. Nadie sabía nada, algunas mamas empezaron a llegar por sus hijos. La escuela se vació más rápido que nunca.

Tercer acto. Mi papá diciéndole a mi hermano: que no te muevas, dicen tu mamá y tu hermana que va a temblar; mi hermano: par de viejas locas, ¿qué tienen una bola de cristal?.Alguien con muy mal gusto, inició un rumor. Yo sé que un temblor no se predice con minutos de antelación; en esa histeria colectiva llegue a pensar que sería algo tan feo, y malo como en la guerra de los mundos en cualquiera de sus versiones; sólo cambiaría a Tom Cruise por el argentino de TV azteca para que me salvara.

Yo en verdad tuve miedo, y sé que mucha gente lo tuvo. Es verdad que las escuelas en Toluca y Metepec se evacuaron, así como oficinas. Ahora me río mucho, me duele la cabeza, es como la resaca de chocolate, por aquello del susto, no me comí un chocolate, me comí dos.

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Se cuidan perros.

 

Tengo gripa, me siento fatal, tengo tapada la nariz, me duelen los huesos, la cabeza; mi nariz pronto se parecerá a la de Rodolfo el reno, sólo que fuera de temporada. Covi se enfermó apenas regresar a la escuela, el miércoles una linda tos de foca me despertó en la madrugada a lo que siguió la aparición de mocos, he llegado a la conclusión de que puede tenerle alergia a la escuela o que puede ser el conejo que sigue de huésped en su salón. Lo único bueno es que no ha tenido fiebre, así que pronto recuperara sus anticuerpos, pero a mí ya me contagió.

Con todo y la tos acompañada de ronquera, el viernes fue su ultima pijamada en el kinder, cada año la hacen, ¡van de pijama a la escuela!, con su almohada, linterna, osito y cobijita; el lunch son donas y leche, y es súper emocionante, lo mejor para ella fue  que no la peine, ella sola se puso una banda para poder ver, creo yo. Es la última porque el próximo año ya estará en primaria, y eso no lo hacemos por allá. Cuando la vi salir en la mañana, feliz con su pijama de Kitty, abrazando su almohada, la vi tan grande.

La primera semana regresando de vacaciones, siempre es caótica, mis alumnos y yo casi nos dormíamos el lunes, no sé si por este calor raro que hace, o por el horario de verano, al cual todavía no me acostumbro; ya para el jueves, todos estaban más despiertos, y la normalidad llegó. Poco a poco todo regresa a su lugar, los horarios y actividades; que maravilla que nos podemos adaptar a todo.

En estas vacaciones, reflexione sobre algunas cosas, que comprobé nada más terminaron, por ejemplo, que mi paciencia es infinita en vacaciones, sé ahora que va disminuyendo cuando se acerca su final; que me encanta cocinar, siempre y cuando no tenga que lavar nada después; que me encanta mi trabajo, el único problema es levantarme a las cinco para estar lista, me gustaría entrar más tarde o no tener que peinarme, aunque sé que no puedo, por que soy una pobre histérica. También me di cuenta de que pocas personas me caen mal, pero esas pocas, no las soporto; y regresar al trabajo significaba verlas, así que he decidido ignorar todo lo que me molesta, para no cuadricular más mi hígado.

Después de tanta ociosidad se debe llegar a cosas productivas, o medio productivas, por ejemplo la urgencia de regresar a los pilates antes de que sea demasiado tarde, además de necesitar toda mi fortaleza física para cuidar a las mascotas de mi hermana y mi cuñado, sus dos lindos perros. Sí son lindos, pero después de dos días me he dado cuenta de que la voz de mando que tengo, no funciona con ellos, ni siquiera acompañada de la galleta habanera, el hueso y demás premios.

 Hoy descubrí que cuando prendo la tele se calma, pero como que todavía no se acostumbran a que Covi y yo les hagamos piojito y demás, bueno tenemos tiempo para hacernos mejores amigos, mañana por lo pronto ya reclute voluntarios para sacarlos a pasear. Mi plan es irme en las tardes a hacer la tarea con Covi y que vean gente aunque sea un rato, y que ella, según yo, no se distraiga.

 Espero que esta gripa me deje dormir, y no repetir la historia del lunes, sueño infinito todo el día; también espero que llueva, extraño el frío toluqueño, no el espantoso de diciembre, pero no este raro calor con cielo gris. 

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Los tíos loquitos.

Esto va con dedicatoria a José y a mi hermana.

Ya estaba casi listo, tú agregaste el título.

Todavía recuerdo el día en que la conocieron, veníamos bajando de un avión, después de decidir que necesitaba regresar a mi casa; Covi tenía tres meses.

Covi es una niña que ha crecido con todo el amor que el mundo puede imaginar para ella, no sé si todas las madres lo dirán; espero que sí.

Dentro de esas personas especiales que esperaron su llegada con amor, esta mi hermana, y mi cuñado. Son los tíos loquitos, es la única sobrina, la única nieta, la única niña en un mundo de adultos, donde ella es la estrella, la que esperan, la que consienten y educan, la que consuelan, cuidan, regañan, disfrutan, la que ha crecido enseñándoles sus logros, haciéndoles cartitas, dibujos. Son los tíos a los que espera los fines de semana, a los que extraña, por los que pide en las noches, agregando a sus perros, los que son capaces de levantarse un domingo temprano para irla a verla en su clase abierta de ballet.

Saben también cuantos dientes se le han caído, la han escuchado leer, cantar, la han visto llorar, reír. La han cuidado cuando esta enferma, no se me olvida la cara de mi hermana la primera vez que tuvo fiebre, y la noche que pasamos cuidándola, ella a mi lado mojando paños, poniéndole el termómetro. O el año pasado que tuvo rota virus, pendientes siempre, salieron corriendo para llevarla al hospital (finalmente no fue necesario).

 José le ha tomado las mejores fotos, y juntos pintaron el mejor cuadro, asta se han ido de safari juntos. Cualquier pregunta a ellos, siempre tiene respuesta. Le han enseñado a defenderse, le han dicho que es permitido golpear a alguien cuando el otro arremete de la misma forma, y ha practicado en sus hombros.

 Se han subido a montañas rusas, a la rueda de la fortuna, ha aprendido a no tener miedo a los perros, a las alturas, a decir lo que siente, lo que piensa y lo que quiere.

 Los mejores regalos han sido de ellos, las pinturas de la cara, la lámpara morada, el diamante más grande, el vestido de cenicienta, el pizarrón mágico, el jeep de barbie, los libros de museos, y cuantos más.Su paciencia es infinita, para jugar, platicar, dibujar o pintar.  

No todo ha sido diversión, la parte de la educación siempre ha estado presente, la enseñanza, el ejemplo al ahorro, al respeto, a compartir y a tolerar a los demás. Pero sé que en sus recuerdos de infancia, que cabe decir tiene memoria de elefante siempre están ustedes, ahí viéndola crecer, limpiando lagrimas de vez en cuando, riendo con ella.

Tengo mucha suerte, como mamá, como hija, como hermana, como cuñada, de la familia que tengo, ha sido maravilloso compartir con ustedes estos cinco casi seis años de Covi, y los que faltan.

A los tíos loquitos: gracias por creer en mí, por llorar conmigo, por reir conmigo, por compartir la vida conmigo, por ayudarme a ser mejor mamá, y reencontrarme.

 Dentro de todo lo que tiene que ensañar una madre, algo que para mí es súper importante, es ser agradecido y compartido; espero que Covi lo aprenda, y lo lleve consigo siempre.

Los queremos tíos loquitos.   

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Ser zurdo.


 

Covi  mi hija es zurda, escribe con la mano izquierda, toma las cosas con la mano izquierda,  pelea con las tijeras, también con las puertas, con algunos juguetes,  con las llaves de agua; ya aprendió a escribir y tiene bonita letra, aunque también pelea con la libreta, y algunas veces con los lápices, los cierres del estuche y la lonchera; el coloreado, ni hablar, siempre tiene ep, ósea en proceso en sus calificaciones, pero seguimos coloreando juntas, algún día le saldrá mejor.

Yo nunca lo he visto como algo anormal, jamás he hecho ninguna diferencia, he comprado tijeras para zurdos varias veces, pues se han perdido otras tantas; ninguna ha sido exitosa, así que usa las primeras que encuentra, así como yo. Me di cuenta que era zurda la primera vez que tomo una galleta sola para llevársela a la boca. Aunque dicen que no se define la lateralidad asta los seis o siete años, ella la primera vez que tomo una crayola lo hizo con la izquierda.

 El otro día me preguntó ¿mamá porqué soy zurda?, yo con cara de ¿qué?, pensé antes de contestar. Pues mira le dije mientras me miraba muy atenta: yo soy medio zurda, recorto con la izquierda, y como al revés, pero tu abuelo, él era zurdo pero lo hicieron diestro, yo creo que de ahí lo heredaste. No tiene nada malo ser zurdo, es más yo te admiro mucho por serlo, todo te queda al revés y siempre lo solucionas o has aprendido a solucionarlo, y aprenderás a hacerlo. Mira que bien usas el mouse de la computadora, abres las cosas, bailas y vistes a tus muñecas.

No sé si le explique muy bien, ya después de investigar un poco, le puedo decir que su cerebro está estructurado de un modo diferente, el hemisferio derecho es el dominante al contrario de los diestros, que también domina los centros del lenguaje, quizás por eso hablaste tan pronto y tan claro. Dicen que son más inteligentes por ser más creativos, o quizás por enfrentarse a un mundo no creado para ellos, donde todo esta al revés.

 Aproximadamente el 8% y un 13 % de la población mundial es zurda y es más común en varones y más frecuente en gemelos; puede ser por herencia, por deficiencia de la mano derecha (que no es tu caso), por un daño de nacimiento (que tampoco lo creo) , en fin como que no se ponen muy de acuerdo. 

Encontré muchos zurdos famosos, enumerados en listas: Leonardo Da Vinci, Miguel Angel, Rafael, Paul Mc Cartney, Albert Einstein, Napoleón Bonaparte, Jim Carrey, Pelé, Maradona, David Bowie, Fidel Castro, Bill Gates, Bill Clinton, Juana de Arco…, los osos polares son zurdos…. Ned Flanders, tiene un negocio para zurdos y Bart escribe con la mano izquierda.

 Eres zurda y ser zurdo es un don, que no todos tienen, te hace ser diferente, igual que todos, pero no es una rareza, como se veía antes, nadie te pedirá que escribas con la mano derecha, como a tu abuelo, nadie te vera raro, que bueno que ya son otros tiempos. Hasta tienes un día: el 13 de agosto, así como el día del niño, tu santo, o tu cumpleaños, no todos pueden decir lo mismo.

Cuando llegues a la secundaria, o a un salón con paletas busca la de zurdos, para que escribas bien, y sino soluciónalo, así como solucionaras otras cosas. Ten cuidado cuando descorches una botella, o lleva siempre en tu bolsa el destapacorchos, el pelapapas, el cuchillo y el abridor de latas, no sabes cuando lo necesitaras, y sino confió en que sabrás resolverlo.

 Te admiro por muchas cosas, y está es una más. 

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Un Cuento

 

Había una vez en la muy noble ciudad de Granada, Nicaragua bañada por su lago; entre el calor de la tierra, verde siempre; casas blancas de altos techos y puertas angostas; donde cada tarde se sentaban los vecinos a comentar el último chisme, la última charla pendiente, en butacas de madera y mimbre, raídos por el tiempo; sólo cuando el sol ya bajaba, que mi madre escuchó esta historia.

En la esquina de su casa, ahí donde ahora existía una construcción moderna, hubo alguna vez una casa que no desentonaba tanto con las construcciones coloniales, era parecida a las que sobrevivieron a temblores e inundaciones, testigos mudos de muchos años de historia, de nuevas generaciones, de juegos de niños, de procesiones, de entierros… y de todos esos acontecimientos que ocurren en una pequeña ciudad.

Esa casa resultaba igual a las otras: patio central y techos altos y en el patio central había un pozo rodeado de vegetación que, en esas tierras feraces, sin que mano humana pusiera algún orden.  Cuenta la historia que ahí vivía una familia; una familia pequeña, algo poco usual para la época. Sólo una hija; una, que fue a la escuela a aprender sólo lo elemental: las letras, los números, pues no necesitaría nada más para llevar una casa, donde únicamente se ocuparía de la crianza de niños y de cómo  ordenar a las sirvientas para que todo estuviera listo y limpio para esperar al esposo. Él, que llegaría, probablemente de muy buena casa y familia también, pues no cabía la menor duda, ya que ella heredaría las posesiones, las tierras bajas del Mombacho, la plantación de café y la casa de la esquina con todo y su pozo.

Pasaron los días y los años; la niña creció, y buscaron marido, lo encontraron en una población vecina y como sus padres deseaban  de buena crianza y casa y también de buenas costumbres, aunque no tenía fortuna propia, ya que tenía hermanos y debió compartirla; pero no importaba ya que ahora manejaría los negocios del suegro y los cuidaría como suyos, los incrementaría en pocos años.

La boda se preparó; se encargó el ajuar  a París, se mandaron  bordar las sábanas de lino y ella se apresuró a aprender lo que hacia falta. Pasó algunos días con la familia política y así poder conocer más al novio, que no era feo, aunque tampoco guapo. Por fin, se convenció de que algún día, quizá no muy lejano, lo podría querer de la misma forma en que su madre amó a su padre, y  que soportó engaños, borracheras y a veces malos tratos, pero que con ella fue sólo amor y dulzura.Llegó la boda; la sociedad la comentó: “todo muy bonito y bien preparado, con lo mejor que se pudo tener, claro era la única hija”.

 De luna de miel se fueron a las playas de San Juan de Sur, a una casa donde ella  tuvo que realizar las labores de toda ama de casa, además de soportar con una sonrisa y siempre perdonando algunos malos tratos, aunque: “sólo algunos”.Regresaron a su casa, a compartirla con sus padres, pero ya no era lo mismo, se habían terminado esos juegos de niña, aunque ella secretamente seguía jugando a las muñecas, peinándolas e imaginando sus cuentos de antes.

Las amigas unas antes o después ya se habían casado también, algunas mejor y otras peor, algunas igual que ella, seguían extrañando esos juegos, ese tiempo que sólo era de ellas, nada comparado con las obligaciones de ahora.Y así pasaron los días, los meses, llovía más, llovía menos, todo igual, el amor que ella soñaba llegaría a sentir por su marido en verdad no llegaba, las sonrisas eran forzadas y los malos tratos continuos, eso sí, nada frente de los suegros.

Resulta que algunas de las “buenas costumbres” del que ahora era su marido, desconocidas para ella y para sus padres, eran también jugar y conocer mujeres de dudosa reputación.Un buen día después de pensar que moría, el doctor de la familia, él mismo que la trajo al mundo, le anunció con brillante sonrisa que estaba embarazada.

La noticia al principio a ella le cayó como balde de agua fría, aunque a todos los demás llenó de alegría, sobre todo a su padre a quien la idea de un heredero, aunque no llevara su apellido, sí continuaría con la tradición familiar de hombres trabajadores, honrados y respetados en su comunidad.Pasaron los meses de un embarazo difícil y con periodos largos y aburridos de reposo.

Se bordó y preparó el moisés con las telas de su vestido de novia; se mandó a hacer una cuna fuerte y bella, y hasta el marido la trató mejor y la llenó de atenciones y cuidados. Llegó a pensar que era un buen presagio, pero sólo eran apariencias, ya que no dejó de frecuentar a sus amistades y de prodigar su atención a las mujeres de dudosa reputación que entonces, como ahora, existían en los barrios alejados de la ciudad.

Los días en que se sentía mejor, le llenaba de alegría esa nueva vida en su cuerpo, que cambiaba y desconocía, y encontró divertido platicar con él, y sin saber si la escuchaba le contaba los mismos cuentos que a ella le contaron un día, le cantaba y hacia planes con él, a qué jugarían, qué le enseñaría, a dónde irían, y de repente se encontró llena de amor por ese hijo, le llenó de ilusión conocerlo, y soñó que sería un niño, que se llamaría igual que su abuelo.

El día del parto llegó, con muchos dolores tuvo que ser amarrada a la mesa de la cocina de madera recia y fuerte, en la misma que ella nació. Después de muchas horas y lágrimas, nació, y sí era niño, ella alcanzó a verlo, sonreírle entre sus brazos y después morir, así como muchas mujeres morían en el parto.El funeral  se celebró entonces, como aún lo hacen ahora, en la casa, y mientras lloraban y atendían a los dolientes y sus acompañantes,  alguien se acordó del niño, buscó una nodriza para alimentarlo y medio cuidarlo, pues al parecer los abuelos, llenos de dolor murieron con su hija y el marido, después del entierro no quiso saber nada del niño, pues por su culpa había quedado viudo.

El niño contra todo pronóstico sobrevivió, aunque los abuelos no se ocupaban de él, y eran las sirvientas quienes lo vestían y alimentaban, así que creció triste y escuálido, sólo en sus ojos se reconocían los de su madre,  porque sí, era su vivo retrato. De un día para otro, el pequeño comenzó a crecer, sin comer casi nada, a escapar por las tardes para jugar con los niños de la calle, y a parecerse más a ella. Fue tan grande el cambio que el abuelo lo notó. Ahora se escuchaban de pronto risas, aunque sofocadas y el pequeño, antes taciturno y callado, parecía tener largas conversaciones al atardecer.

El abuelo empezó a observarlo y se dio cuenta que todo esto ocurría en la espesura del patio y siempre cuando el sol empezaba a ocultarse.Pensó que sería buena idea que fuera a la escuela; finalmente él sería su heredero, claro de lo que quedaba,  pues entre los malos manejos del mal agradecido yerno y su pena, no quedaba mucho. En una de esas tardes en que lo vio internarse en la espesura del patio, lo siguió, ocultándose para poder ver qué era lo que ocurría junto al brocal del pozo. Así pudo observar que el nieto hablaba y se reía; parecía tener una muy importante conversación con alguien a quien él no podía ver con claridad. Era la sombra de una mujer y con esa sombra, su nieto se transformaba; su rostro reflejaba una infinita paz; sus ojos brillaban y parecía la imagen de la felicidad.

Esas visitas, observadas por el abuelo, se repitieron por casi una semana; el abuelo pudo darse cuenta entonces de cuánto había crecido y de cuánto se parecía a su querida hija.Por fin se animó a preguntar al nieto sobre lo que sucedía todas las tardes junto al pozo, ya que por más que lo intentó, colocándose en diferentes puntos, no pudo distinguir quién o qué era la sombra que conversaba con su nieto. ¿Y d’hay m’hijito, con quién hablas tanto?”  El niño contestó, sin turbarse, lo que menos hubiera esperado: “Con mi mamá abuelo, ella viene a darme de comer todos los días; me platica, me cuenta muchos cuentos y jugamos un rato”.El abuelo se quedo frío, corrió al pozo, pero sólo halló agua. El niño continuó yendo todas las tardes junto al pozo. El abuelo lo veía ahora orgulloso y así creció: con su madre todas las tardes junto al pozo, y con el amor y el cariño de sus abuelos que, a partir de ese día le dieron toda su atención.

El pequeño se convirtió en un gran hombre y pudo así en su día, cerrar los ojos de sus abuelos y despedir una tarde a su madre junto al brocal del pozo. Ya era un hombre, un hombre de bien, orgullo de sus abuelos y de su madre.  

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La alberca

Inicie las vacaciones muy bien, ida al salón de belleza, ¡ya se esta componiendo mi pelo!, ese corte que me hice en navidad ya casi desaparece, me hicieron chinos gratis y yo me sentía fascinada, claro duraron tres horas, pero no importa. Invitación a comer y lo mejor, la compañía: mi mamá, mi hermana y mi hija; que se porto súper bien, me impresiono, ya creció, lo único fue que se puso a jugar con los palillos y casi no comió, asta la convencí de no comprar unos guaraches brillantes, fueron unos normales de colores más combinables y sin brillos, después de probarse todos los de la tienda.

El abuelo le compro una alberca, más chica que la que tenía y que se perdió en la mudanza, eso dije yo, porque la verdad es que la vendí con toda una serie de mugres que ya no servían y que además no cabían. Desde que llegamos el sábado por la noche, ella corrió a ponerse el traje de baño, eran las nueve de la noche, y ciertamente el clima no era para mojarse a esas horas, pero la inflaron y la dejaron lista para el día siguiente. Seis de la mañana: ma, ya es hora, tengo hambre. Sabe que puede decirme de todo pero no me levanto, pero ese tengo hambre, es en automático, como la voy a dejar sin comer, así que trate de retardar lo más posible con mil pretextos, suplicando casi se volviera a dormir, pero fue imposible, a las ocho despertó a su abuelo y la diversión comenzó.

Estuvo cinco horas metida en el agua, y eso ha sido desde el domingo, más invitados especiales. Lo de vivir en privada es todavía raro para mí. Pero hoy asta fueron invitados a comer. Y luego llovió, así que los invito a hacer un pastel.  Ya hice y repartí pastel.

 Mañana después de ver el súper color bronceado que tiene a pesar de nuestro clima que para nada es tropical, participare de la alberca.

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