Archive for marzo, 2007

Recomendaciones

 

Desde que inicie a escribir en este blog, he leído tres libros ayer inicie el cuarto, espero terminarlo antes de vacaciones. La verdad no soy muy selectiva con lo que leo, leo de todo, todo lo que cae en mis manos. Mis preferidas son las novelas de suspenso, luego las novelas históricas, y mi libro favorito, ese que leo cuando no tengo nada, en el que encuentro siempre algo diferente es El amor en los tiempos del cólera.

Si no saben que leer en estas vacaciones, tal vez mis recomendaciones sirvan de algo.

Abril rojo de Santiago Roncagliolo, premio Alfaguara de novela 2006. Un thriller que se desarrolla en Ayacucho, Perú durante la Semana Santa del año 2000. Mezcla las celebraciones de Semana Santa con la búsqueda de un asesino en serie, que trata de incriminar a Sendero Luminoso en cada uno se sus crímenes.

 El fiscal Félix Chacaltana Saldívar con toda su cuadratura y veneración a su madre muerta describe los crímenes, no sólo de los atentados terroristas, también los de la otra parte, el ejercito, las fosas comunes, los desaparecidos, los fantasmas que lo persiguen.

La descripción de los ataques senderistas, de las estrategias contrasubversivas de investigación y tortura provocan indignación, más cuando sabes que fueron reales; que las historias de esos pueblos ocurrieron, no una vez sino muchas. El suspenso te mantiene pendiente, queriendo saber que vendrá después, pues no sabes realmente quien es quien.

El autor escribe en el blog de literatura www.elboomeran.com, súper recomendado.

En febrero, leí La conspiración de Asís de John Sack, Planeta Internacional. La historia de amor, fue lo que más disfrute. Ciertamente describe la fundación de los Franciscanos, su choque interno entre la pobreza extrema como la enseñó San Francisco y que habían olvidado; así como la búsqueda de los restos de su fundador y la desaparición de las biografías en donde se describe el origen de sus estigmas. Todo muy interesante.

Lo mejor del libro es la descripción de la vida de las mujeres; medio  misóginos todos, así que el espíritu de Amata, fuera de su época, buscando la venganza a toda costa, y enamorándose  en el camino, me encanto. Para mi lo mejor fue la historia paralela a la base de la novela.

El tercer libro, lo leí porque mis alumnos lo tienen que leer regresando de vacaciones, Historia sobre un corazón roto…y tal vez un par de colmillos, M. B. Brozon, Alfaguara juvenil, serie azul. Me encantó, me reí muchísimo. Es la historia del primer amor de un adolescente, que nunca sabe que si se enamoro de un vampiro. La inocencia, las situaciones increíbles, los consejos de su amigo y la adicción de Ramón el perro me hicieron leerlo en dos días. Yo espero que ocurra lo mismo con mis alumnos, y sea para muchos el libro que los enganche a leer y no dejarlo de hacer en toda su vida.

Ayer inicie El paraíso en la otra esquina, de Mario Vargas Llosa, Punto de Lectura. Llevó un capítulo, en donde supe que Flora Tristán es una activista de la Unión Obrera, hija de un coronel español del Perú, y no sé más. Me he prometido no leer el último capítulo, para saber en que acaba, es que soy medio desesperada. Sé que la novela es sobre Gauguin en Tahití.

Espero que mis recomendaciones sirvan a alguien, siempre recomiendo libros, y me encanta que me recomienden.

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La semana loca.

 

Llegó la peor, la más esperada semana de este año, la semana antes de vacaciones. Apenas es martes y ya mande cinco reportes de conducta. Lo peor no es el ánimo de mis alumnos, sino mi cansancio acumulado. ¿Por qué no? La receta perfecta para volver loca a cualquier maestra: exámenes bimestrales, semana de la sexualidad, revisión de libretas, taller de actualización y curso de computación. 

Desde el domingo por la noche me sentí mal, dolor de cabeza, mareos, dolor de estómago, claro ahora lo sé era por todo lo que me esperaba. Ayer ver a mis alumnos cual changuitos del zoológico, escuchando a un doctor, que pacientemente le explicaba el funcionamiento de los aparatos reproductores. ¡Claro! Yo sabía que no les iba a interesar, porque ese tema ya lo habían visto en clase. Cuando el doctor les dice: ¿alguna duda?, ninguna respuesta, ninguna, no claro, yo no sé, si entienden todo, o si de plano no era nada nuevo para ellos, por que pena me queda claro que no. Mientras tanto la mirada de mi jefa sobre mis hombros, esa fue la primera.

 La segunda: ¿Miss ya tienes preparado el taller del jueves? Mi cara de ¿qué? fue más que evidente. Claro que no, por supuesto que lo había olvidado por completo. Ahora tengo que preparar una clase para mis compañeras, en la que les explique que es una web quest y una súper nota.  

La tercera: durante la conferencia de hoy “Como nos enamoramos los adolescentes”, los papas invitados, sentados, los que fueron, al lado de sus hijos. Y la Miss se tuvo que salir a la mitad (no era la única cuidando niños) para ver a su hija bailar, hoy era el Festival de Primavera, ¿Cómo me lo iba a perder? Iba de ratona, con sus orejas de fomy en una diadema, dientes y bigotes pintados. Se veía tan grande y bailó lindo; así que aguante la mirada.

 La cuarta: las niñas únicamente asistían a la conferencia de “Bulimia y Anorexia”, un tema en el que necesitan estar informadas y recordar lo importante de valorarse, no sé aun por que no fueron los niños, pero esa no era mi decisión. Así que me fui con ellas y los niños de los dos grupos se quedaron con la Miss de inglés, en mi salón. Regreso de la conferencia y mi salón, no sucio, lo que sigue, claro súper regaño y demás.  Mientras explicó que la conferencia de mañana se suspende por que todos son sabios y letrados en el tema sexualidad, (eso no lo dije, solo lo pensé) el especialista no tiene nada que decirle a sus papas.

Empiezo a ver caras de enojo, y alguien levanta la mano atrás: Miss alguien sacó las cartas que tenía en este sobre. Mi alumna, con lágrimas y todo me enseña un sobre abierto con las cartas de sus amigas hechas bolita. Y ni modo a buscar culpables, siempre salen y uno a uno fueron cayendo. Claro en mí deseaba secretamente que fueran los del otro grupo, pero no, sus compañeros lo habían hecho. 

Acto seguido, les pido que salgan del salón y empieza el sermón, porque ya lo es, las faltas de respeto muy a mi pesar son lo de hoy. Finalmente tuvimos que ir a la dirección, y mi jefa puso la sanción: reporte en conducta, que equivale a cinco en conducta, y no es el primero para algunos. Y llegó la mirada. Yo quería decir como niña chiquita que no era mi culpa, que no estaban conmigo, pero ya estaba de más.

Muchas veces, la mayoría, las travesuras o comentarios de mis alumnos me hacen reír, son niños finalmente, pero en esta sí se pasaron. Después las lágrimas, que casi consuelo (no a todos), lo más grave es que a algunos no les quedó muy claro lo que habían hecho, finalmente lo que decía el reporte: por violar la intimidad y privacidad de una compañera, sí aunque fueran las cartas de sus amigas. Definitivamente que difícil es formar conciencias. Creo que tengo una arruga más, y apenas es martes.

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Mi miedo

El miércoles pasado vi una película con mi mamá, en la tele, nada del otro mundo, es más ni siquiera la vi empezar, llegue a la mitad. La trama de lo más sencilla, una mamá soltera con dos hijas, una adolescente y la otra brillante para el spelling bee; la mamá le tiene miedo a la gente, y huye de todos lados, se mudan de ciudad en ciudad, nunca acaban un año escolar completo. La mamá esta deprimida todo el tiempo, así que la hija le inventa un admirador secreto por internet, esa ilusión la saca de la depresión, vuelve a estar radiante, participa en un concurso de pasteles y gana. Cuando la mentira se descubre la hija le pregunta, ¿mamá por que necesitas a un hombre para ser feliz, si nos tienes a nosotras, tus pasteles, tus amigas? Y la mamá le contestó: no me quiero quedar sola, tengo miedo de estar sola, ustedes se van a ir un día. 

Claro yo lloraba y lloraba, y me sentía la más tonta, aunque he trabajado mucho el poder expresar mis sentimientos, debo aceptar que al igual que esa mamá de película, yo algunas veces, en algunos momentos me siento así. Nunca he estado sola, no sé lo que es estar sola, no me molesta decirlo; además sé que no me gusta, es más me asusta. Cuando tome la decisión de divorciarme, de tomar a mi hija y decir prefiero mi tranquilidad, mi estabilidad, mi dignidad, sabía también en esa maraña de sentimientos que elegía estar sola, sin una pareja; sé ahora que no necesito de un hombre a mi lado para salir adelante, sé que el apoyo de mi familia es invaluable, sé que soy capaz de hacer y lograr muchas cosas, y las he hecho unas sola y otras acompañada.  

Sé que hay mucha gente que me quiere, que desea que rehaga mi vida, que encuentre a un buen hombre, me buscan pretendientes, el hermano de mi amiga fashion por ejemplo,  en fin. Una parte de mí se siente hasta tonta escribiendo esto, por que sé que la felicidad no radica en rehacer esa parte de mi vida, ya que he rehecho otras, y eso me hace sentir feliz y tranquila, asta ahora he educado a una niña de cinco años que es feliz y normal, espero que un día no me pregunte lo mismo que la hija a la mamá de la película, pues de alguna forma sé también que ella debe aprender a ser ella, independiente y segura sin necesidad de nadie, más en el mundo que le ha tocado.  

En estos momentos no me caigo muy bien, quizás por que no me gusta ser vulnerable a lo que siento, y más aún aceptarlo. Pero el sentirme así me debe hacer buscar soluciones, lo primero será creo, perder el miedo y darme la oportunidad de salir un poco, solo un poco y no tenerle miedo, no sólo a los hombres, sino a la gente.

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Mi hija fashion

Mi hija necesitaba una camisa de cuadros para el festival de primavera, claro tiene verdes, azules, de Kitty, rosas (en su mayoría), de rayas, con letras, pero no de cuadros. Ni modo a buscar una.

Hoy acompañe a mi amiga fashion a buscar un cinturón por que mañana es la boda de su cuñada, nos fuimos a buena hora de la fiesta en la que estaban nuestras hijas al centro comercial, amenazadas de no comprar nada, ni agua.

 Terminamos en Zara, y claro recordé que necesitábamos la famosa camisa, y pues de una vez no?, pero no había, todo eran flores raras, buscando encontramos una de rayas rosa, preciosa; mi hija brincaba le gusta comprar ropa, ella quería una playera de perros, unos zapatos plateados con moño y unos calcetines, porque los suyos se perdieron en el brincolín, se ponía vestidos encima y me decía: este mamá, este de flores, este rosa, este verde, ya no me quedan los huaraches, estos tenis. Tenía rush por comprar, creo.

Yo la veía con cara de ¿qué te pasa?, mientras buscaba algo a cuadros, pero no. Mi amiga fashion se reía, por lo menos ella encontró el cinturón, así que salomonicamente me dijo: compra la de rayas, por que la de cuadros no la vas a encontrar, además que le sirva después del bailecito no?.

Pues sí tenía razón, claro yo como siempre, tomo la talla 5–6 que es la que corresponde numéricamente a mi hija, me ve y se ríe: ¿pero cómo que una talla más grandecita no?. Nunca calculo, ¿o será que quiero seguir viendo a mi hija chiquita?, siempre compro la talla justa, y claro nada le dura, yo pienso si dice 5-6, es para una niña de su edad, pero no, esta súper alta. Así que gracias a mi amiga la famosa camisa durara por lo menos (espero) asta el próximo verano.

 También le compre los calcetines y una gorra, por que claro chantaje , mamá tengo frió en los pies y mi gorra ya no me queda, y en el recreo me da el sol, y más en el ensayo de primavera. Lo del frío, fue un engaño, nunca tiene frío, lo de la gorra, espero que se la ponga. En fin entre mi amiga fashion y mi hija fashion, salimos con blusa de rayas, que espero no desentone en el baile, claro que se vera linda. 

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Mi papá.

No cabe duda, estoy llena de clases abiertas, pero me quedan mejor en domingo aunque tenga que madrugar. La de esta semana fue de inglés, en la escuela, la cita: martes ocho treinta. Aunque trabajo en la misma escuela, no podía ir, tenía una preceptoría con alumno y papas ya citados desde hace quince días, así que a pedir auxilio.

 Mi primera opción fue mi mamá, era fácil esta también en la escuela; pero tampoco, también tenía una cita. Ni modo a pedir auxilio ya no ayuda, la verdad sentía horrible que se quedará sola, con cara literal de What, por qué nadie viene a trabajar conmigo?, al cuarto para las ocho le llame a mi papá.Claro el abuelo, ese abuelo maravilloso que la cuida todos los jueves por que me voy a curso, él que le explica como se hace el vidrio, y él que le tiene la paciencia más infinita del mundo, sólo a ella. No lo pedí dos veces, estuvo puntual, disfrutando a su nieta, y se ganaron dos estrellas.

No sé quien disfruto más la clase el abuelo o la nieta.Mi papá es todo un abuelazo, nunca podrá decirle que no, nunca dejara de cuidarla y protegerla y pensar que es lo mejor para ella. Siempre ahí, siempre atento a que no le falte nada, el abuelo.

Sin duda para mi es lo mejor de seguir viviendo con ellos, el haber regresado a mi casa, me da la satisfacción de que la han disfrutado desde que regrese, hace casi cinco años, jamás un reproche, creo que nos ayudamos todos, a él se le hace más llevadera la vida, más interesante, más divertida, quizás no iría a tantas clases abiertas, por que con nosotros nunca hubo tiempo, ni lo reprochamos, tenía otras responsabilidades.Ahora es diferente, tiene el tiempo para disfrutar a su nieta,  para ir por ella, para llevarla a desayunar, platicar, mimarla, consolarla, escucharla; y la cara le cambia, la sonrisa es más grande y es más llevadero todo lo que puede pasar.

Sí mi papá es un abuelazo, y un súper papá, tiene lo suyo y ahora como que se ha acrecentado, es gruñón a veces y muy sentido, gritón y mandón. Pero jamás dirá un no, siempre ayudando a todos, preocupado por el desayuno de todos los días, acordándose de poner las mañanitas a cada uno en su cumpleaños, pensando siempre en los demás.

Él cuanta las mejores historias de su infancia, sus aventuras en Nicaragua son geniales, son lo mejor del domingo en la mañana, debo grabarlas o debe escribirlas; adrede le pregunto cosas los domingos mientras desayunamos sólo por el placer de escucharlo, de reírme, de llorar a veces. Es el mejor arreglando algo aunque a veces se pasa de creativo, cocina bien, ayuda en la casa, va a al súper y hasta lo disfruta porque es especialista en encontrar cosas raras que nadie más compra; nunca olvida los postres, tu comida favorita, escribirte cosas lindas; puede escucharme y llorar conmigo, reconocer mi esfuerzo, ayudarme, hacer el mejor barón rojo para que mi hija desfile con él en la escuela, llamar antes de llegar a la casa para ver si falta algo, llevarme el desayuno a la escuela por que se me hizo tarde; en fin es mi súper papá y aunque nos enojemos, nos desesperemos mutuamente, sé que sabe cuanto lo amo y admiro.

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¡Tengo un conejo en casa!

 

¡Tengo un conejo en  casa!, estará el fin de semana. Por lo que se ve será un fin largo, largo. Es el premio de mi hija por haberse portado bien y  trabajado bien esta semana en la escuela, si se lo merecía hizo la tarea como nunca, las planas limpias y derechitas, obedeció a la primera, comió; todo por traer al conejo a la casa. Hasta quiere que su abuelo no vaya a la clase abierta de ballet el domingo para que cuide al conejo.

Yo estoy un poco traumada, esos ojos rojos que tienen nunca me han dado confianza, además me da muchísimo asco, ella quisiera traerlo como bebé abrazado, envuelto en cobijas, yo ya ordene que no sale de la jaula, que no entra a la casa y no sale al jardín, no se vaya a escapar, y que entrego el lunes, ¿la jaula vacía o un nuevo conejo?

Su abuelo que de niño tuvo asta veinte conejos ya le explicó que son muy rápidos y que tienen mucha fuerza en las patas, que además trasmiten enfermedades, que mejor se siente a leerle un cuento junto a la jaula. Imagínense el cuadro, sentada junto a la jaula leyéndole al conejo un cuento, lo permiso muy bien convenció a los vecinos que lo mejor era salir a jugar en lugar de andar persiguiendo al conejo por toda la casa.

Lo mejor de todo fue cuando escucho las reglas al llegar a la casa, cuando termine de hablar me dijo: pero no me regañes, hoy es tu día de no regañar; ya tengo días para regañar, que maravilla, debe pensar los viernes ya todo le vale a mi mamá, ya no hay baño, ni tarea, me duermo más tarde; en fin claro que el viernes es el día de no regañar, lo malo es la culpa que me persigue por no dejarla hacer lo que quiera con el conejo.

Para rematar mi histeria, me acaba de llamar una amiga para decirme que ella no anoto a su hija en la lista para que se llevara el conejo los fines de semana, sólo para la rifa, imagínate que se me muera, que tragedia; claro la tragedia mas grande de kinder tres. Así que confirme que aunque hayan jugado y jueguen a la papa caliente con el conejo en el recreo (lo cual prueba su resistencia), yo no quiero ser la responsable de veintiocho chiquillos llorando por su mascota. El conejo estará en su jaula todo el fin, a el también le servirá de descanso, chance saldrá mañana, un rato al patio de atrás con vigilancia del abuelo, por que yo paso.

 Aunque, a fin de cuentas, que no hace uno como mamá, ya me veo mañana, sacando al conejo, dándole de comer, limpiándolo; ya he hecho cosas peores, digo, vencido miedos, ascos, cansancios, desveladas, osos y demás. Todo sea por esa satisfacción de verla caminar a mi lado cargando la jaula del famoso conejo, con esa sonrisa de satisfacción, logro ganarse al conejo y todo fue su trabajo. Son esos logros que festejas, y de los que esperas mucho, aunque el premio sea llevarse a un conejo el fin de semana.

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La clase de Ballet

 

Llevo a mi hija a clases de ballet martes y jueves  por la tarde, escogí que fuera a ballet por que considero que es una disciplina que le ayuda a su coordinación motriz, a ubicar espacios (que le hace bastante falta) , le da gracia, postura y además es un ejercicio que necesita para cansarse un poquito. El año pasado iba a una academia chiquita bastante desordenada donde la dueña además de ballet vendía bolsas y collares, así que todo el tiempo entraba gente. No me importaba por que estaba chiquita, pero realmente para fijar la atención (que también lo necesita) no ayudaba para nada.

Este año decidí cambiar, a una academia más en forma, no con maestra con bastón y demás, pero si algo más formal, en esta les hacen un examen para acreditarlas por la Real Academia de Londres, y es muy formal, viene una examinadora de Londres y demás, las niñas grandes se lo toman muy enserio y realmente lo consideran un reto que implica toda su responsabilidad, espero llegar a ello en unos años.

La clase dura una hora, y yo espero afuera en el coche, mientras me duermo, es la mejor siesta que puedo tomar, la hora más relajante; claro que cargo con mi planeación según yo me pongo a trabajar o con un libro, pero siempre me duermo. Mi hija cree que en verdad trabajo o leo, me dice- ¿qué vas a hacer hoy, planear o leer?-, bueno que siga pensando que trabajo y aprovecho ese tiempo para llegar a jugar con ella y no decirle: tengo que hacer esto o aquello, es como un buen ejemplo.

 Algunas veces me da toda la flojera del mundo llevarla, pero no lo digo, a esta edad depende mucho de que yo tenga ganas de hacer las cosas, le gusta la clase, la disfruta, pero preferiría quedarse y salir a jugar, no llegar corriendo a hacer la tarea; sabe que martes y jueves no se puede, no hay tiempo. El domingo tiene clase abierta, ya invitó a sus abuelos, a sus tíos, los va a desmayanar por que es a las diez, pero esta llena de emoción porque nos va a enseñar lo que ha aprendido.

Espero verla muy atenta y contenta, que disfrute realmente el que veamos sus logros, nuevamente la duda asalta ¿será lo mejor que vaya a ballet, o le convendrá más ir a karate, natación o football? No tengo con quien discutir la decisión, aunque todos apoyen el que vaya, el abuelo le recuerda la importancia de un compromiso, la abuela le tiene limpio y listo el uniforme, el tío (al que obedece sin chistar) me hecha la mano cuando a la cuarta vez de llamarla no se va a cambiar. Finalmente desde el fondo de mi corazón, deseo que sea lo mejor, que le ayude en su formación, que no me reclame las tardes de ballet cuando llegue a la adolescencia, que no sea obligación sino gusto y diversión.

 Seguirá en ballet, pues es mi decisión, seguiremos corriendo los martes y jueves, cargando con trabajo o libro, aunque me duerma y esperando la sonrisa cuando me enseña el nuevo paso aprendido o la nueva canción. No la llevo pensando que será la bailarina que México espera, la llevo pensando en  que le dará seguridad, disciplina y amor por un arte, algo más en que ocuparse; lo que deseamos y pensamos todas las madres, que nuestros hijos sean felices.

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