Archive for febrero, 2007

Tengo que estudiar

Tengo un examen el viernes, para el que se supone me he preparado durante un año. Después de ocho años fuera de la escuela, resulta que ya no sé como hacerlo. La verdad es que nunca fui buena estudiante, de hecho secundaria casi repruebo, no sabía estudiar, es más ni me interesaba, como que en ese momento todas las lagunas arrastradas se presentaron y salieron a flote mis problemas de aprendizaje, bueno eso digo yo. 

Hace veintitantos años, cuando entre a la escuela, todavía no existía el sistema escolarizado que conocemos ahora. Mi mamá había sido alumna brillante, asta conoció al presidente, una súper lumbrera, y todavía lo es. Ella esperaba lo mismo de sus hijos, y sobretodo de la mayor, me mandó a la escuela a los dos años, de la cual me salí y pedí un taxi, desde entonces como que lo mío no era la escuela. Como vivíamos en un pueblo, dice ella que como Macondo, no me perdí. Entendió que no era el momento y espero, estuve en escuelitas, donde yo sólo pensaba en quitarme los zapatos, de verdad no recuerdo trabajos, bailes, nada, solo un disfraz de gallina, y que un día me abrí la cabeza. Cuando cumplí cinco años, ya me mandaron a una escuela, mis papas crecieron con la idea de empezar en un lado y terminar ahí, uno con Jesuitas y la otra con Teresianas, en la ciudad donde vivíamos no existía tal oferta, así que fui a dar con los Maristas, con cincuenta y nueve compañeritos  dizque aprendí a leer, escribir y medio sumar, y digo dizque por que en la escuela no aprendía, me enseñaba mi mamá de memoria las lecturas para aprobar los exámenes, y claro entre tantos nadie se daba cuenta. De eso si tengo recuerdos, los enojos, gritos y demás que entiendo generaban la impaciencia de que de plano yo no entendía ni de que me hablaban; hoy le hubieran dicho que era inmadura que me dejara otro año o que me dieran terapia, que era zurda y alguien me hizo diestra, o que ni cuenta se dieron cuando cambie de mano, ahora hago muchas cosas con la izquierda, como recortar y comer, y mi hija es zurda. 

Mi camino por la escuela no fue  fácil, casi repruebo quinto (el año que ahora enseño), y segundo de secundaria. En la prepa me aplique un poco y me fue bien, ya en la licenciatura fue otra cosa, decidí estudiar Ciencias de la Educación por muchas razones arrastradas de mi infancia, maestras impacientes, comparaciones y mi propia dificultad para entender las cosas, me encanta lo que estudie y mi trabajo, pero sobre todo me ha encantado ver como mi hija ha aprendido a leer, si hay impaciencia de mi parte a veces, soy demasiado exigente, lo he trabajado mucho en terapia y he mejorado. Me encanta ver miradas de triunfo al entender algo, al apreciar algo como es la Historia o contar un cuento inventado por ellos, me encanta leer nuevas teorías, aprender a hacer webquest o pensar en como hacer las cosas más divertidas, cuando tengo que pelear con cosas más divertidas que la Miss enseñando agudas, graves y esdrújulas, amo mi trabajo. Pero hoy tengo que estudiar, enfrentarme nuevamente a conocimientos que están ahí, que espero ya hice míos, que espero en verdad sean significativos, espero no trabarme y no sentirme como en este momento en blanco y que nada se me pega, que no me acuerdo ni lo que estudié .Debo ser más positiva, y recordar por que estudie lo que estudie, por que quiero ser mejor. A todos, porfa sus buenas vibras, oraciones o cirios, todo será bien recibido, de paso gracias a todos por su apoyo para terminar esto. En cuarenta días sabremos el resultado, ya les platicaré. 

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El Templo Mayor

 

Hoy fui con mis alumnos de visita al Templo Mayor. Me encantó, les encantó aprendimos mucho, me felicitaron por que venían muy bien preparados y estudiados. ¡Gracias!. Algunos pusieron atención al tema, pero lo mejor a algunos les logre trasmitir el amor por la historia de nuestro país. Muchos nunca lo habían visitado, es más ni siquiera el Centro, así que ha sido una mañana de descubrimiento para algunos, espero que lleven a sus papas y les enseñen lo que aprendieron, que aprendan más; que se despierte la curiosidad y sean capaces de buscar ellos mismos para saciarla.

 Espero que en unos años se acuerden de este día, que recuerden cuanto aman a su país y lo orgullosos que están de su historia.

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La plenitud de los treinta

Faltan pocos días para mí cumpleaños. Cumplo treinta y uno. Extraño esa emoción de esperar el cumpleaños, antes para mí era todo un acontecimiento, como navidad, Santa  y los Reyes Magos juntos, era mí día, no por egoísta, sino por esperar cumplir muchos sueños,  que se sumaban a decir cuando cumpla tantos, cuando tenga tantos. Esos tantos están llegando, ya inicie desde hace un año la cuarta década en mi vida. Ciertamente tengo muchas bendiciones, y las agradezco. Pero eso de la plenitud de los treinta todavía no la veo, chance este año llegue, porque el año pasado fue de muchos achaques: dolor de espalda, insomnio, colitis, mal humor crónico, engorde como nunca; al final se compuso,  aprendí estrategias para desecharlas y quitarme de encima el estrés que es el causante de todo, dicen.

Pero yo creo que no fue solo eso, o no lo es, es la depresión que viene y se va, a veces en el mismo día, la amargura que contagia o que no dejo que contagie a nadie por que ni siquiera soy capaz de compartirla, el remordimiento de sentirla, porque ¿cómo estoy deprimida si tengo tantas cosas por las que no estarlo?; claro que lo sé y las conozco y verdaderamente las agradezco, pero los sentimientos así son, salen se muestran, los manejo si tengo ganas, o sólo están ahí, pero como que ya llevan unos días ahí, no quiero que se hagan crónicos. Una amiga dice que necesito algo extremo para que se vayan, ¿me tirare de un bongi?, ya me puse cejas (eso fue en verdad extremo), y la emoción duro, en verdad estoy ocupada todo el día, mi hija, el trabajo, la casa, la familia, las amigas; pero la loca de la casa, sale y entra como quiere, así sin pedirme permiso.

Entonces ¿qué será esa plenitud?, existirá receta, chance la encuentro y la patento, no creo ser la única así, te buscas a los quince y te medio encuentras, ya llevó otros quince buscándome y todavía no lo logro, ¿qué será a los cuarenta y cinco? Yo creo que seguiré en mi búsqueda. Mientras celebrare mi cumpleaños, recibiré mucho abrazos llenos de amor y espero que el año que entra cuando cumpla treinta y dos la plenitud de los treinta este más cerca.

Por cierto, ven la estrella que se ve más cerca de la Luna, venus, es mía, mi papá me la regaló, la veía desde su ventana antes de que yo llegará.

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El Campamento

  

                                Esta semana inició con la junta de información sobre el campamento de mi hija. Resulta que en su escuela al finalizar un ciclo: Kinder, primaria o secundaria, se van de campamento. Ahora existen múltiples opciones de empresas que ofrecen el servicio, se los llevan, les dan de comer, los cuidan, organizan todas las actividades, tienen servicio médico, etc., etc. Así que nos reunieron a todas las mamas, nos pusieron un video, repartieron folletos y nos dijeron que sería la más grande experiencia jamás vivida por nuestros pequeños.

Las reacciones eran varias, mil preguntas medio tontas, otras más inteligentes; pero las caras de todas eran lo mejor, ¡Tres días sin nuestros angelitos!, ¿quién los va a cuidar?, ¿todo es seguro?, ¿y si no sabe nadar, y si sólo se duerme cuando le canto, y si no sabe amarrarse las agujetas, y si no se baña solo, y si llora en la noche?, todo lo anterior lo pensé yo, y por las caras de las demás, ellas también.

Yo pensaba otras cosas más, que siempre pienso cuando tengo que tomar una decisión importante respecto a mi hija: el padre desobligado que nunca se involucro. Ni modo creo que es una parte no superada, y no es por que me de miedo o me haya dado miedo, asta ahora mi hija ha crecido sana y feliz, con mis decisiones, pensando siempre en que es lo mejor para ella. Pero igual que me paso el día de los dientes, ¿qué onda?, me sigue medio traumando, y lo mismo es cuando veo calificaciones, firmo inscripciones, pago el ballet, la llevo al pediatra.Sé que no soy la primera, ni la última, y que lo que yo siento y pienso lo deben de sentir muchas mujeres más en el mundo, y en situaciones mucho peores que la mía, finalmente el apoyo con el que cuento es enorme. Pero, ¿qué no les podrían poner un chip a los hombres para que se comporten a la altura, sean fieles, responsables y comprometidos, con la familia que han decidido formar? También sé que hay muchos hombres fieles, responsables y comprometidos, yo crecí con uno, y ahora es la imagen paterna de mi hija, su abuelo es lo máximo para ella, y ella para él.

 Sé también que pertenezco a una minoría, de mujeres que están solas, que son madres solteras o que no han tenido suerte, no sólo en el amor sino en el matrimonio; sé que tome una decisión hace cinco años que me permite estar tranquila conmigo misma, que fue súper difícil, que me hizo llorar todas las lágrimas que tenía, gritar, culparme y perdonarme; crecer y ser mejor; sé que viví una experiencia que no le deseas a nadie, pero fue así por que tenía que ser así. He recogido los trozos que me quedaban de vida, como muchas veces me le dijo mi hermana y he reconstruido mi vida, parchada si, con muchos remiendos, con mucho amor; mi dignidad me ha ayudado en muchas ocasiones, no solo para seguir adelante, sino para levantarme de la cama.Sin embargo, ese enojo esta presente, no es que lo quiera a mi lado, la verdad no lo extraño para nada, ni tampoco lo necesito para consultarle algo, o pedir algo.

 Lo que extraño y necesito, es esa imagen con la que crecí, la que me imagine de niña que sería el día en que me casara y tuviera una familia, horneando galletas y cuidando hijitos, yo era como Susanita la de Mafalda, ya saben cuidando a sus muñequitas, ya tengo una muñequita que me llena, y me hace sentir feliz y plena cuando la veo, cuando pienso en ella.La he educado sola (bueno medio acompañada), la he cuidado sola, y seguiré haciéndolo con todo mi amor, al final del día yo soy su mamá, igual que muchas otras mamás  en el mundo que están solas, preguntándose ¿dónde esta el padre desobligado que nunca se involucro?, finalmente merezco ser Susanita, todavía no pierdo la esperanza. Y todo esto empezó por la junta del campamento, al  que claro ira aunque no se bañe sola, no se peine sola y no se duerma sin que le lea o le cante. 

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¡Feliz dìa del amor y la amistad!

Ya solo faltan unas horas, la verdad es que quisiera sentirme menos amargis hoy, pero como que no. Me encanto la emoción de mis alumnos que llevan mandándose cartas de amigo secreto desde hace una semana, ya todos saben quien es, pero no importa, o  mi hija que me pidió una bolsa de paletas para sus compañeros de la escuela, o el fervor en el super de la gente buscando bolsitas, chocolates y peluches; no me contagiaron o todavía no.

 Mañana seguramente me sentiré mejor, sigue siendo una buena ocasión para decirle a todos las personas importantes en mi vida cuanto las quiero y como llenan mi vida, sé que también recibiré muchas muestras de cariño de mi familia, amigas y alumnos, abrazos, llamadas, cartitas, flores y chocolates me llegaran diciéndome lo importante que soy en sus vidas.

A final de cuentas ¡es padre tener familia y amigos! y doy gracias por tenerlos, por ser como son conmigo, por importarles, por saber que cuento con ellos y ellos conmigo.

Mi familia es maravillosa, disfruto estar con ellos, mi hija es lo máximo, me llena. Con mis amigas puedo encontrar el apoyo, la amistad sincera, diversión y complicidad, he recibido los mejores y los peores consejos, hemos compuesto y descompuesto el mundo, también hemos hecho cosas grandes, y todos son parte de lo que soy.

Sin embargo, sigue un pequeño hueco, aunque ya me acostumbre a estar sola, sin una pareja, todavía como que no, como que esta fecha me lo recuerda, y llega otra emoción a mí: la esperanza, de encontrar a alguien. Entonces lo amargis se me quita un poco y la esperanza llena ese hueco.

Finalmente el amor también es esperanza. Esperanza de encontrar, de buscar en mí, de ser mejor cada día. Esperanza de amar y ser amada, sin ella no haría nada, porque la uso en muchas cosas, yo trabajo y espero por que todo sea mejor en muchos sentidos, como madre, como hija, como hermana, como amiga, como maestra. Hoy le he encontrado otro significado a este día, más allá de celebrar el amor y la amistad, celebrare la esperanza de ser mejor, para mí y para todos los que quiero, para buscar y encontrar lo que quiero, para seguir amando y disfrutando cada día.

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Esta semana ha sido súper diferente, hay acontecimientos que uno no espera, que jamás imaginas, que te caen como un balde de agua fría y te mueven, no solo a ti, sino a todos los que están a tu alrededor. Una compañera de trabajo, con la que el viernes platiqué, tuve al lado, nos reímos, tiene muerte cerebral. El ambiente ha estado gris, triste, todos esperando, todos sin creerlo. Porque es para no creerlo, una mujer joven y sana, ya no esta, su lugar esta vació y todos lo sienten, todos la extrañamos.

Esas son los acontecimientos que me dejan pensando, que me hacen agradecer a cada segundo el estar viva, el disfrutar a mi hija y a mi familia, y saber que tengo la oportunidad de encontrar y lograr lo que quiero, aunque algunas veces no lo vea tan claro.

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La hora de dormir.

¡Ha llegado la hora de dormir!, la más esperada del día, es nuestro momento. Siempre he disfrutado dormir a mi hija, asta hace poco todavía la cargaba y arrullaba, después de leerle un cuento. Ahora las cosas han cambiado un poco, ya no la puedo cargar, ya pesa más. Ahora el ritual ha cambiado.

Después del baño, la merienda, leemos, si ya lee conmigo, me abraza, rezamos, y me platica lo que le paso en el día, a que jugo en la escuela, con quien o los cuentos que ella inventa de una tal Catarina tomatita, todavía tiene ánimos para cantarme, me pide que le rasque la espalda, que le quite los calcetines porque tiene calor, y así poco a poco se queda dormida.

La veo dormir y la disfruto, veo su cara, sus manos, ¡Cuánto ha crecido!, cuantas cosas ha aprendido ha hacer, cuantas cosas piensa, platica, de todo lo que se acuerda, definitivamente ya no es una bebé, ya es una niña grande, que esta aprendiendo a leer, a escribir, a vestirse sola, que sigue haciendo berrinches. Y doy gracias, por tenerla conmigo, por disfrutarla todos los días, por tener la oportunidad de ser madre aunque algunas veces la responsabilidad sea abrumadora.

Y yo, pienso todo lo que deseo para ella, que sea feliz, que sea una buena persona, que aprenda, que disfrute todo,  que sepa defender lo que quiera y lo que piensa, que sea agradecida, y así pensando me quedo yo también dormida.

Alguna vez me dijo una amiga –ya me canse de dormir a mi hija todas las noches, yo también estoy cansada-, yo le dije –crecen tan rápido que después lo vas a extrañar. Sé que en unos años, ya no podré dormirla así, se que ese momento de platicar vendrá en otro, eso espero; pero por ahora no importa si me perdí la serie esperada, o si ya no cheque el correo, por que ya estoy tan cansada que lo único es irme a mi cama, son esas cosas las que no cambias por nada.

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